Las Chorreras del Cabriel, incluidas en un proyecto pionero para crear una biblioteca genética de los humedales ibéricos
El enclave natural del río Cabriel forma parte del estudio impulsado por el Real Jardín Botánico de Madrid (RJBM-CSIC) y la Fundación Global Nature para catalogar la biodiversidad de plantas acuáticas mediante secuencias de ADN.
El Real Jardín Botánico de Madrid
(RJBM-CSIC) y la Fundación
Global Nature han puesto en marcha un proyecto pionero
destinado a mejorar el conocimiento y la conservación de la biodiversidad de
los humedales de la península ibérica, con Las Chorreras del río Cabriel, en Cuenca, como uno
de los espacios naturales incluidos en la investigación.
La iniciativa, financiada por el Ministerio
para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha
permitido recopilar información, secuenciar y catalogar material genético de más de 100 ejemplares pertenecientes a 17 especies de carófitos y
al menos ocho especies de briófitos, organismos fundamentales
para conocer el estado de conservación de estos ecosistemas acuáticos.
Los carófitos
son algas macroscópicas presentes en aguas dulces o ligeramente salobres y
desempeñan un papel clave como bioindicadores
de la calidad del agua, mientras que los briófitos son organismos vegetales que absorben
agua y nutrientes mediante estructuras especializadas al carecer de raíces,
tallos y hojas verdaderas.
El
río Cabriel, entre los espacios naturales analizados por su valor ambiental
Los trabajos desarrollados por
ambas entidades han incluido algunos de los humedales más destacados de la
península, entre ellos Las Chorreras
del río Cabriel, un enclave natural de gran singularidad
situado en la provincia de Cuenca y reconocido por sus formaciones geológicas,
sus aguas y su riqueza ambiental.
El estudio también se ha
desarrollado en otros espacios como el Parque
Nacional de Doñana, en Andalucía; la Laguna
de la Nava, en Ávila; o el Parque
Natural del Marjal de Pego-Oliva, entre las provincias de
Valencia y Alicante.
La nueva base de datos utiliza códigos de barras de ADN, una herramienta que
permitirá a los investigadores identificar especies mediante técnicas
moleculares, seguir la evolución de sus poblaciones y detectar posibles cambios
en la biodiversidad.
La investigadora del RJBM-CSIC María Martínez Ríos ha destacado que
disponer de una “biblioteca genética de
referencia” supone “un paso fundamental para mejorar el
conocimiento de la biodiversidad de los humedales ibéricos”.
Esta recopilación de secuencias
validadas permitirá reconocer especies con mayor
rapidez y precisión, incluso cuando no puedan identificarse
únicamente por sus características externas.
El
proyecto abre ahora nuevas líneas de investigación sobre las plantas acuáticas
y refuerza el papel de espacios como Las Chorreras
del Cabriel como auténticos laboratorios naturales para conocer
y proteger la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos.



