La provincia de Cuenca sigue respirando un aire perjudicial para la salud, según Ecologistas en Acción
La organización ecologista denuncia que toda la provincia continuó expuesta durante 2025 a niveles de contaminación superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud y critica que Castilla-La Mancha siga sin aprobar un plan regional para mejorar la calidad del aire ni protocolos eficaces frente a los episodios de contaminación.
La
provincia
de Cuenca volvió a registrar durante 2025
niveles de contaminación atmosférica considerados perjudiciales para la salud
humana y para los ecosistemas, según el informe anual elaborado por Ecologistas
en Acción sobre la evolución de la calidad del aire en
Castilla-La Mancha. La organización denuncia que, pese a la persistencia del
problema, el Gobierno regional no ha adoptado ninguna medida efectiva para
reducir la contaminación atmosférica ni ha aprobado un plan autonómico de
mejora de la calidad del aire.
El
informe sostiene que toda Castilla-La Mancha, incluida la provincia de Cuenca,
permaneció expuesta durante el pasado año a concentraciones de ozono
troposférico, partículas PM10, partículas finas PM2,5 y dióxido de nitrógeno
(NO₂) superiores a las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), recuperándose en algunos casos los
niveles registrados antes de la pandemia.
Ecologistas
denuncia cambios de estaciones para mejorar artificialmente las estadísticas
La
organización ecologista asegura que la única actuación realizada por la Junta
durante el último año ha consistido en trasladar algunos medidores de calidad
del aire a zonas con menor concentración de contaminantes, lo que, a su juicio,
supone un intento de "blanquear las estadísticas".
Como
ejemplo cita el cambio de ubicación de la estación de Talavera de
la Reina, que anteriormente registraba frecuentes superaciones
de los niveles de ozono y que, tras su traslado en 2022, presenta valores
considerablemente inferiores.
Además,
Ecologistas en Acción critica la existencia de inconsistencias en los datos de
algunas estaciones industriales y denuncia que la página web autonómica
únicamente ofrece información en tiempo real correspondiente a la última hora,
sin incluir los registros de las redes privadas de medición ni transmitirlos al
visor nacional del Ministerio para la Transición Ecológica.
Por
ello, reclama una mejora urgente tanto de los sistemas de medición como de la
información facilitada a la ciudadanía.
El
ozono sigue siendo el principal problema ambiental
El
informe identifica al ozono troposférico como el contaminante más
extendido en Castilla-La Mancha.
Durante
2025, dos
de cada tres estaciones que midieron este contaminante
registraron más de 75 días por encima de la guía recomendada por la
OMS, una cifra que iguala en un solo año el máximo de superaciones permitido
por la normativa para un periodo completo de tres años.
Los
peores registros se localizaron en la estación industrial de Argamasilla
de Calatrava, en la comarca de Puertollano, con 142 días de
mala calidad del aire, mientras que en las estaciones de Argamasilla
y Campo
de Fútbol se superó incluso el umbral de alerta a la población
en tres ocasiones, alcanzándose la mayor concentración horaria de ozono
registrada en España durante 2025, con 268 microgramos por metro cúbico.
En
el conjunto regional, once estaciones incumplieron el valor objetivo legal para
la protección de la salud en el trienio 2023-2025, mientras que otras ocho ya superan los
nuevos límites aprobados por la Unión Europea para el año 2030.
El
informe también concluye que prácticamente todos los cultivos, montes y
espacios naturales de Castilla-La Mancha permanecieron expuestos a niveles de
ozono capaces de dañar la vegetación, afectando especialmente al oeste de la
región, el norte de Toledo, la comarca de Puertollano y el sureste de Albacete.
Partículas,
dióxido de nitrógeno y contaminación industrial
Respecto
a las partículas
PM10, la mayoría de estaciones continuaron superando los
valores recomendados por la OMS, aunque el descenso registrado respecto al
periodo 2012-2019 fue del 4 %, favorecido por una menor frecuencia de
intrusiones de polvo africano.
Las
estaciones industriales de Brazatortas y Mestanza rebasaron
el límite diario legal para este contaminante en más de los 35 días
permitidos, aunque la evaluación definitiva queda pendiente de descontar las
aportaciones naturales.
En
cuanto a las PM2,5,
ninguna estación superó el límite legal aún vigente, aunque sí excedieron
ampliamente las recomendaciones sanitarias internacionales. La concentración
media descendió un 22 % respecto al periodo previo a la pandemia.
También
disminuyeron de forma significativa los niveles de dióxido de
nitrógeno (NO₂), con una reducción media del 24 %
respecto al periodo 2012-2019. Sin embargo, todas las estaciones urbanas, salvo
la de Ciudad Real, continuaron superando las recomendaciones de la OMS,
destacando la estación de tráfico de Talavera de la Reina, donde el valor diario
recomendado fue superado durante 194 días.
En
relación con el dióxido de azufre, la situación mejoró en la
comarca de Puertollano, aunque la estación Rampas Mecánicas
registró una superación del límite diario de sulfuro de hidrógeno (H₂S)
y nueve episodios por encima del límite legal semihorario, evidenciando
problemas persistentes de contaminación odorífera.
Por
su parte, los niveles de benceno, hidrocarburos aromáticos policíclicos y
metales pesados permanecieron por debajo de los límites legales, aunque las
estaciones de Azuqueca
de Henares y Campo de Fútbol (Puertollano) superaron las
recomendaciones sanitarias para el cancerígeno benzo(a)pireno.
Dos
grandes focos de contaminación y casi toda la población afectada
Ecologistas
en Acción concluye que Castilla-La Mancha presenta actualmente dos grandes
áreas de elevada contaminación atmosférica: una situada en el
norte, vinculada al intenso tráfico y la actividad industrial de Guadalajara,
Toledo, Talavera y Azuqueca de Henares, y otra localizada en torno a la comarca de
Puertollano, donde se concentran importantes instalaciones
industriales.
Desde
ambos focos, junto con las emisiones procedentes de la Comunidad de Madrid, el
ozono troposférico se desplaza hacia amplias zonas rurales, afectando también a
territorios alejados de las fuentes emisoras, entre ellos la provincia de
Cuenca.
Según
el informe, el
92 % de la población castellano-manchega, cerca de dos millones
de personas, respiró durante 2025 un aire por encima de los
nuevos límites legales fijados por la Unión Europea para 2030. Además,
alrededor de 800.000
habitantes continuaron residiendo en zonas donde todavía se
supera el actual valor objetivo legal de ozono.
La
organización recuerda además que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente,
la contaminación atmosférica provocó hasta 750 fallecimientos en Castilla-La Mancha durante 2023,
de los cuales 380
estuvieron relacionados con las partículas PM2,5, 330 con el
ozono y 40 con el dióxido de nitrógeno. Las provincias de Albacete
y Toledo
superaron los 50
fallecimientos por cada 100.000 habitantes mayores de 30 años
asociados a la exposición a partículas finas y ozono.
Finalmente,
Ecologistas en Acción denuncia que la Junta de Castilla-La Mancha continúa
incumpliendo la legislación ambiental al no haber aprobado
ningún plan de mejora de la calidad del aire frente a las reiteradas
superaciones de ozono registradas durante la última década. Tampoco existe un
plan específico de actuación para los episodios de contaminación en la comarca
de Puertollano, pese a que la organización asegura haber solicitado formalmente
su elaboración en cuatro ocasiones sin obtener respuesta por parte
del Ejecutivo autonómico.


