Movilización contra las plantas de biogás: “No es verdad que los ayuntamientos tienen la última palabra”
Stop Ganadería Industrial acusa al Gobierno regional de falta de transparencia y de favorecer macroplantas frente a las demandas ciudadanas
Las
plataformas vecinales agrupadas en Stop
Ganadería Industrial Castilla-La Mancha han respondido con
dureza a las recientes declaraciones de la consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, sobre el despliegue de proyectos
de biogás y biometano en la región, cuestionando
tanto el proceso de implantación como el papel real de los ayuntamientos.
Desde el
colectivo aseguran que, pese a que la consejera defiende que los municipios
pueden decidir sobre la instalación de estas plantas, la realidad es distinta.
Recuerdan que los ayuntamientos solo intervienen en una fase inicial mediante
informes de compatibilidad urbanística, pero que estos no
son vinculantes si el proyecto es declarado prioritario por la
Junta, lo que, a su juicio, limita de forma clara la autonomía local.
Críticas al proceso administrativo
y urbanístico
Las
plataformas también advierten de que una gran parte de los municipios de
Castilla-La Mancha carecen de planeamiento urbanístico actualizado, lo que
facilita la implantación de este tipo de instalaciones sin restricciones
claras. Además, denuncian que el primer borrador del plan regional otorgaba
mayor capacidad de decisión a los ayuntamientos, pero ese punto fue eliminado
posteriormente.
Dudas sobre la evaluación
ambiental
Otro de los
puntos más criticados es el proceso de evaluación ambiental. Desde Stop
Ganadería Industrial sostienen que los estudios de impacto son elaborados por
empresas contratadas por los propios promotores, lo que, según indican, puede
derivar en una minimización de los efectos
negativos.
Asimismo,
consideran que las administraciones no disponen de los recursos suficientes
para revisar en profundidad todos los expedientes, lo que, según denuncian,
reduce el control efectivo sobre este tipo de proyectos.
Denuncias de impactos y falta de
control
Las
plataformas señalan varios ejemplos para ilustrar sus críticas, como los vertidos de digestato en Balsa de Ves (Albacete) o
los problemas de contaminación por nitratos en Torrejoncillo
del Rey (Cuenca), donde fue necesaria la intervención judicial
para anular una autorización ambiental.
También
alertan de la falta de transparencia
en torno a las macroplantas de biogás, especialmente en lo relativo al origen y
tratamiento de los residuos, y critican que el código de buenas prácticas
existente no sea de obligado cumplimiento.
Riesgos técnicos y modelo
cuestionado
En relación
con la seguridad de estas instalaciones, el colectivo advierte de posibles derrames, fugas de biogás o fallos en el tratamiento del digestato,
recordando estudios que apuntan a incidencias en un alto porcentaje de plantas
en otros países europeos.
Además,
denuncian que el plan regional no establece límites claros sobre la distancia entre plantas ni el origen de los residuos,
lo que podría favorecer la concentración de proyectos en determinadas zonas.
Rechazo al modelo de macroplantas
Desde Stop
Ganadería Industrial insisten en que no se oponen a la biometanización como
tecnología, sino al modelo que se está impulsando, basado en macroplantas de gran capacidad, que, según
afirman, pueden generar impactos ambientales y problemas de salud.
Finalmente, el colectivo acusa al Ejecutivo regional de no atender
las demandas ciudadanas y de priorizar los intereses del sector energético y de
la ganadería industrial, reclamando un mayor diálogo y una planificación más
ajustada a las necesidades del territorio.

