El Septenario de Moya: fe, cultura, historia, tradición… y mucha fiesta
Tras la llegada en la noche de ayer martes de la Virgen de Tejeda a la iglesia de Moya, la fiesta más esperada de la Serranía conquense vive desde hoy jornadas cargadas de tradición, cultura, música y devoción que culminarán el viernes 26 con la emotiva despedida y regreso de la patrona a Garaballa.
Miércoles
17: Reconocimiento a los colaboradores
El ambiente festivo arranca este miércoles con el Mercado Medieval, que se extiende desde el 12 al 25 de septiembre y llena de vida las calles con artesanos, oficios antiguos y gastronomía. La mañana estará marcada por la misa en Santa María la Mayor, mientras que por la tarde el cronista oficial de la Villa, Mariano López Marín, presentará en San Bartolomé el Manuscrito Noticlas de Moya, editado por la Diputación, acompañado de una conferencia sobre la historia local.
La jornada
continuará con la novena a la Virgen y un show cooking
en la Plaza Mayor a cargo del Hotel Moya y Bodega Alto Landon, con degustación
de tapas de alta cocina y maridaje de vinos. A partir de ahí, la música tomará
el protagonismo con un concierto de violín de Lucía Marín y la Orquesta Matrix,
que ofrecerá un repertorio que fusiona pop, dance y temas tradicionales. La
noche se cerrará con partidas de bingo.
Jueves
18: Siempre jóvenes
El jueves vuelve a estar presente
el Mercado Medieval y la misa en Santa María, a la que seguirá una sesión de
acordeones con músicos de la zona. Por la tarde tendrá lugar el concurso de
disfraces, organizado por Alboscar en homenaje a Luis Vicente, con pasacalles
por la villa, charanga, bombillas de Titaquats y premios de jamón para los
ganadores. La novena precederá al plato fuerte de la jornada: el concierto de
Efecto Mariposa en la Plaza Mayor, que traerá sus letras emotivas y su estilo
pop-rock con temas tan conocidos como Por quererte
o Diez minutos. Después de medianoche, la fiesta se
prolongará hasta el amanecer con la actuación del grupo Invictus, la discomóvil
Jarana y más sesiones de bingo.
Viernes
19: Día de la ofrenda
La jornada del viernes se abrirá
de nuevo con el Mercado Medieval y una exposición fotográfica en el convento
con imágenes aportadas por vecinos bajo el título Paseo
por el Septenario. Tras la misa y la novena llegará la tradicional
ofrenda floral, en la que devotos de toda la comarca se reúnen en Moya para
llevar flores a la Virgen. Por la noche, la Plaza Mayor vibrará con el tributo
a los años 80 de Replay, seguido por la Orquesta La Pato, que mezcla la música
popular con tendencias actuales. La fiesta se alargará hasta el amanecer con
Vicente Buitrón al frente de la discomóvil Remember.
Sábado
20: Día entre todos
El sábado repetirá el Mercado
Medieval y la exposición fotográfica, y acogerá una misa cantada por la
orquesta Pulso y Pua en Santa María. Precisamente esta agrupación ofrecerá
después un concierto con un amplio repertorio de música popular, clásica y
zarzuela. Por la tarde, los aficionados taurinos tendrán una novillada en la
Plaza Mayor con ganado de la saga Benito Mora y la reaparición de jóvenes
promesas como Ángel Gómez Gimeno. Tras la novena, llegará uno de los
espectáculos familiares más esperados, el musical Una
historia encantada de Gisela, con canciones del universo Disney. La
Plaza Mayor se transformará después en una pista de baile con sesiones de
pasodobles, el directo de la Orquesta Vértigo y la discomóvil Jarana Extreme
hasta el amanecer.
Lunes
22: Homenaje a nuestros predecesores
Tras el domingo de descanso, el
lunes se retomará el Mercado Medieval y se abrirá en el convento la exposición Mujeres. La mañana estará dedicada a los difuntos, con
misa en Santa María y el traslado de la corona al cementerio, seguido de un
responso. A mediodía habrá un concierto de acordeones organizado por la
Diputación de Cuenca, y por la tarde un homenaje musical a José Luis Perales en
la Plaza Mayor, con la voz de Raúl Santana. La jornada proseguirá con la novena
y un concierto de las hermanas Azúcar Moreno, dentro del programa “Actuamos en
Patrimonio” de la Diputación. Tras su actuación, el bingo y la discomóvil
Jarana pondrán la nota final.
Martes
23: Inculcar a nuestros pequeños
El martes se dedicará
especialmente a los niños, con actividades en el Mercado Medieval y una
divertida mañana de taller de máscaras en el convento de las Monjas. La tarde
traerá hinchables, pintacaras y una chocolatada con churros gratuita para los
más pequeños. La misa y la novena darán paso a un concierto de Andecovers, que
hará bailar al público con temas clásicos y modernos del pop español. La
Orquesta Tokyo tomará después el relevo con su amplio repertorio de grandes
éxitos, antes de una nueva sesión de bingo y la discomóvil Jarana hasta altas
horas.
Miércoles
24: El camino que nos une
El miércoles comenzará con el
encierro taurino por los caminos ancestrales de la villa, seguido de un
almuerzo popular con los puestos del Septenario. La misa matinal será animada
por el coro rociero Sabores Flamencos, que por la tarde ofrecerá un espectáculo
de flamenco en la Plaza Mayor. La novena dará paso a un doble concierto de la
mítica Orquesta Bazter, con dos pases cargados de música y espectáculo.
Jueves
25: La vida se mide de siete en siete
El penúltimo día de festejos
repetirá el Mercado Medieval y sumará competiciones como el campeonato de
guiñote por la mañana, además de una misa en Santa María y la habitual novena
por la tarde. A continuación, la Plaza Mayor acogerá una cata maridaje de vinos
de Alto Landón, jamones Serradul y panes de la panadería Diego. Por la noche,
la Orquesta La Tribu animará la velada con un tardeo
musical hasta la madrugada, antes de la discomóvil Jarana como colofón.
Viernes
26: La triste feliz despedida
El último día del Septenario,
marcado en el calendario como la jornada de la Bajada, comenzará con la misa de
despedida en Santa María a las seis y media de la mañana. Desde allí la imagen
de la Virgen emprenderá camino hacia Garaballa, atravesando el Arrabal de Moya,
Huertos, Landete, Mijares y El Soto. A las dos y media de la tarde llegará a su
santuario, donde será recibida entre lágrimas, paloteos de los danzantes y el
lanzamiento del palo al tejado del templo, en un gesto tradicional que
simboliza el final de la fiesta y la promesa del reencuentro dentro de siete
años.




