Aparece escondido un lienzo de San Antonio de Padua del XVIII en la iglesia de Mota del Cuervo (Cuenca)

 

Esta pasada semana, realizando unas pequeñas obras de restauración en la hornacina del altar de la Virgen del Carmen, los operarios detectaron que la parte posterior de ella estaba formada por unos cristales pintados de color gris, al moverlos pudieron observar que algo se movió al otro lado. Retiraron los cristales, y entre éstos y el muro posterior, apareció un lienzo de San Antonio de Padua del siglo XVIII, que cumplirá ahora 300 años.

 El lienzo representa a San Antonio con su iconografía clásica: ramo de azucenas por su pureza, el libro de los Santos Evangelios por ser Doctor de la Iglesia y el Niño en el regazo por uno de sus milagros famosos. El santo va tocado de un sombrero de tres picos, propio del siglo mencionado.

Nadie conoce el motivo por el que se escondió en ese lugar durante años, ni en qué época, pero es una labor que se encargará de descifrar la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo, que ya ha puesto manos a la obra.

Dicha Asociación ha averiguado que la iglesia de Mota del Cuervo tuvo entre sus santos venerados a San Antonio de Padua. En el ochavo de la capilla lateral del altar mayor, junto al Evangelio, existieron en el año 1556 varias pinturas dedicadas a distintos santos acompañando al Santísimo Sacramento.

Otrosí visitaron otro altar al lado del Evangelio. En la capilla colateral está un altar de pincel de la advocación del Santísimo Sacramento. Hay en el ochavo tableros de pincel de las historias de San Gregorio, San Pedro, San Pablo, San Juan, San Bartolomé, San Sebastián, San Roque, Santa Catalina, Santa Bárbara, San Francisco, la Concepción de Nuestra Señora, San Benito y San Antonio de Padua…

 Con el paso de los años, hacia 1795, hubo altares dedicados a San Pedro, San Rafael, San Antonio de Padua y Nuestra Señora de la Concepción, los cuales se decoraron con una mesa dorada pintada de jaspe imitando mármol.

Esta nueva iconografía de San Antonio, tocado de ese insólito atuendo, parece ser que se debió a la iniciativa de un marinero quien prometió este exvoto al santo si salía con vida de una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacer zozobrar su barco. Existen varios ejemplos de lienzos del siglo XVIII en los que San Antonio se cubre la cabeza con un sombrero de tres picos.

Ahora sólo queda restaurar el cuadro, algo deteriorado por el tiempo que pasó escondido, venerarlo y admirarlo en las paredes de la bella iglesia columnaria de Mota del Cuervo.

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