Ya falta un día menos para el LVII Septenario de Moya 2032
El Septenario de Moya 2025 vive este viernes uno de sus momentos más emotivos: la Bajada de la Virgen de Tejeda hasta su Santuario de Garaballa. No es el último día de la fiesta, sino un día menos para reencontrarse en 2032 con el LVII Septenario.
Tras diez jornadas de fervor, tradición y convivencia, la Virgen de Tejeda
emprendió el camino de regreso a su casa en Garaballa. A las 6:30 de la mañana,
la iglesia de Santa María la Mayor de Moya acogió la misa de despedida, tras la
cual la imagen salió en procesión bajo la emoción de centenares de fieles que
la acompañaron con devoción.
El lema #latristefelizdespedida volvió a cobrar sentido: la marcha
duele porque pone fin a días irrepetibles, pero a la vez reconforta porque abre
la cuenta atrás hacia el próximo Septenario, dentro de siete años.
Un recorrido lleno de
fe y tradición
El trayecto hasta Garaballa vuelve a ser un río humano que acompaña a la
Virgen por caminos y pueblos. Tras salir de Moya, la comitiva pasa por el
Arrabal y alcanza los Huertos de Moya, donde comienzan los relevos de las mesas
que portan la imagen.
En Landete, la Virgen será recibida en la iglesia de la Asunción, punto de
encuentro cargado de simbolismo. Después, la ruta prosigue hacia Mijares y El
Soto, con las mesas relevándose en un testimonio de unión entre municipios.
El último tramo, desde la mesa de Garaballa-Landete, culmina con la llegada
al Santuario a las 14:30 horas. Allí, los danzantes ofrecerán su paloteo y,
como manda la tradición, se lanzará el palo al tejado del templo, gesto que
sella la despedida hasta la próxima cita septenaria.
El horizonte de 2032
El regreso de la Virgen a Garaballa no supone un adiós, sino un hasta
pronto. Cada paso de la Bajada recuerda que la fe y la tradición son hilos que
cosen generaciones y territorios.
El pueblo ya piensa en el futuro, y mientras el eco de este 2025 aún
resuena en las montañas y valles de la Serranía Baja de Cuenca, el calendario
se abre hacia 2032. Porque, como repiten los fieles con esperanza, ya falta
un día menos para el LVII Septenario de Moya.




