Los caballos más antiguos del linaje ibérico salen a la luz en un yacimiento arqueológico de Guadalajara
El ADN recuperado en el yacimiento paleolítico de Tamajón (Guadalajara) ha permitido identificar a los caballos más antiguos del linaje ibérico, vinculados a los representados en el arte rupestre
El
Abrigo de La Malia en Tamajón se ha consolidado como un yacimiento de
referencia internacional gracias a la octava campaña de excavaciones, dirigida
por Adrián Pablos (UCM) y Nohemi Sala (CENIEH). El análisis de ADN antiguo en
restos de caballos ha revelado que se trata de los ejemplares más antiguos del
linaje ibérico, similares a los representados en las pinturas rupestres del
Paleolítico superior. El hallazgo refuerza el papel del abrigo como enclave
fundamental para conocer la vida de los cazadores-recolectores que ocuparon la
meseta entre hace 36.000 y 25.000 años.
La
vida de los primeros Homo sapiens en la meseta
Los trabajos han permitido excavar
niveles correspondientes al Auriñaciense, entre 31.000 y 36.000 años, donde se
documenta la presencia de los primeros Homo sapiens en la meseta. En este
contexto se han hallado hogares con restos de combustión, carbones y huesos
quemados, además de piezas líticas de sílex y cuarcita y utensilios
especializados en el procesamiento de pieles y la preparación de caza. “Los
restos nos permiten reconstruir cómo era el día a día de estas comunidades,
cómo cazaban, cómo troceaban la carne o cómo utilizaban el fuego”, explica
Pablos.
ADN
de caballos y tafonomía de los restos
El muestreo de ADN en restos de
caballos confirma que los ejemplares de La Malia pertenecen al linaje más
antiguo identificado hasta la fecha en la península ibérica. En paralelo, un
estudio tafonómico liderado por Edgar Téllez (CENIEH) demuestra que los huesos
de bisontes, caballos, ciervos o rebecos fueron procesados y consumidos por los
cazadores. “La Malia fue un abrigo para la captación de recursos animales.
Pequeños grupos de cazadores venían, procesaban las presas y después se
desplazaban a otros lugares”, señala Téllez.
Colaboración
científica e impacto local
El proyecto, adscrito al CENIEH,
cuenta con la colaboración de numerosas universidades españolas y centros de
investigación, además del Ayuntamiento de Tamajón, que respalda los trabajos
desde sus inicios. En esta edición se han organizado conferencias y jornadas de
puertas abiertas para acercar los resultados a la población. “Estos proyectos
se financian con dinero público, y nuestro compromiso es que reviertan en la
población local”, recuerda Pablos.
El Centro de Interpretación
Arqueológica y Paleontológica (CIPAT), inaugurado en 2021 en Tamajón, refuerza
la conexión entre la investigación y la divulgación, ofreciendo a vecinos y
visitantes un espacio de referencia. “La Malia es un ejemplo de cómo la ciencia
puede contribuir al desarrollo rural, atrayendo interés nacional e
internacional y generando oportunidades ligadas al patrimonio”, destaca el alcalde
Eugenio Esteban.
Un
yacimiento con recorrido por delante
Después de ocho campañas, La Malia
ha alcanzado un lugar destacado en la investigación sobre el Paleolítico
superior en el suroeste de Europa, con publicaciones en revistas científicas de
prestigio. No obstante, los investigadores aseguran que su potencial apenas
comienza a desvelarse. “El yacimiento tiene muchísimo recorrido, tanto en
profundidad estratigráfica como hacia el interior de la cavidad. Si el apoyo
institucional continúa, aquí seguiremos trabajando durante muchos años”,
concluye Pablos.




